Auspicium orbis

Estuve pensando
en ir a vivir contigo
pero no quería
erosionar
la chispa
del café con leche
a solas,
ni transitar
el pecado prohibido
del sexo
como juego habitual.
Me dio repelús
la siesta
tú y yo en silencio,
la distancia en la mesa,
las facturas conjuntas,
el bidé,
la nevera,
la mirada perdida,
el polo norte del sofá.
Me acobardó
la rutina,
la desgana,
la mañana,
la propina
de un polvo
a la semana
sin voluntad.
Fui cobarde y me quedé conmigo.
Fui valiente y te dejé marchar.

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