Poesía de puchero

Me atravesó tu recuerdo
en el coche
como sólo saben atravesar
las grandezas más sublimes:
en silencio y a destiempo.
Pisas el embrague,
reduces a tercera,
y un recuerdo te atraviesa.
Remueves el guiso,
añades una pizca de sal,
y un recuerdo te atraviesa.
Te colocas las bragas,
ese elástico molesto,
y un recuerdo te atraviesa.
La lavadora, una planta,
el camión de la basura,
un simple gesto,
una manzana prohibida,
la mirada de un perro,
el olor del mar,
la cafetera vacía,
el ruido de la cisterna,
esa hermosa delgadez que exhibe
el hilo dental
tan parecida a tu cuerpo (…).
Me atravesó tu recuerdo,
bandido,
y no lo pude evitar
(ni quiero).

Un comentario en “Poesía de puchero

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