Sororidad

La vergüenza de una mujer
abusada
no es suya.
La vergüenza de la madre
de una hija abusada
no es suya.
La vergüenza de una señora
a la que le tocan el culo
en el metro
no es suya.
La vergüenza de una niña
que siente unas rodillas
y una mano bajo sus bragas
no es suya.
La vergüenza de la joven
vejada en el asiento trasero
de un coche
no es suya.
Son las vergüenzas del patriarcado
buscando mochila ajena
donde descansar.
Preparen los fusiles,
apunten,
disparen,
fuego.
La mejor arma de nuestro ejército:
la sororidad.

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