Poesía de trinchera

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Tengo la munición preparada,
me acecha el duelo.
Dentro de mi
ya he empezado a hablarte
de usted.
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Como un cuadro de Kandinsky

kandinsky (2)

Así fue
nuestro sexo de amor:
emocionalmente pornográfico,
detestablemente romántico,
terriblemente erótico,
salvajemente clásico,
rebelde y subversivo.
Un sexo de otro mundo
donde tu nombre era
una anécdota,
donde la duda era encontrar
el límite que separaba
tu cuerpo y el mío.
Contra todo pronóstico
te rompía por dentro
y te reconstruía.
Como lluvia de estrellas
te obligaba a comulgar
con el universo,
la metafísica,
y la arena del desierto.
Tierra y cielo,
comunión,
blanco y rojo,
semen y sangre,
como un cuadro de Kandinsky.
Sexo de amor.
amor de sexo.

La mujer por dentro

libro

No se me han perdido
las cosas en ti,
se han guardado adentro tuyo.
Ahora caminas por la calle,
atraviesas parques,
cabalgas aceras
y miras el mar
con mis cosas
y las tuyas.
Tienes el mismo tono
en la piel,
la misma risa,
y los dedos de tus
manos
siguen siendo
sugerentemente rugosos.
Pero por dentro llevas
todo lo mío,
todo lo que te dejé
antes de marcharme.
Es como si yo fuera un poco
dentro de ti
y la gente al mirarte
pensara
mira ese hombre que lleva
una mujer por dentro,
y tus amigos dijeran
que ya no eres el mismo,
que antes eras más así
o asá
pero que estás distinto.
Porque ahora llevas
los restos de una mujer
adentro tuyo.

Ombra mai tu

árbol

Nunca la sombra de un árbol
fue más bella
que tu sombra.
Más que la de la parra,
más que la de la higuera
de mi patio,
más que el roble
más que el sauce,
más que el pino,
la magnolia,
o el castaño.
Qué grande era tu sombra
entrando por mi puerta,
durmiendo en mi cama,
comiendo en mi mesa,
besando mis labios,
buceando entre mis piernas.
Qué amable fue tu sombra,
por ser guía,
por maestra.
Amo tu hermosa sombra
que iluminó poco a poco
la salida de emergencia
de nuestro amor
y nuestra paciencia.
Sombra de un barco
la tuya,
buscando un oasis
de sol
a través de la tormenta.

Hambre

tot está bé
Ganas, hambre de ti.
De tu pelo.
De tu nombre.
De tu hambre.
De tus noches
sin dormir.
Ganas, sed de ti.
De tu boca.
De tu ojos.
De tu fluido
a través de mi,
conmigo.
Sí.
Ganas imposibles.
Ganas suicidas.
Ganas muerte prematura.
Ganas choque de trenes.
Ganas silencio y pared.
Ganas estériles.
Ganas voraces.
Hambre y sed, querido.
Maldita sea
esta bendita hambruna
sedienta de ti.

MUJER VACÍO

mujer vacío
He aquí una mujer
intentando ser ella misma,
agarrándose al clavo
ardiendo de la verdad,
deslizándose en el pozo
profundo de la consciencia,
huyendo de la manada
de lobos hambrientos
que se comen a las niñas
que no supieron,
quisieron,
pudieron
crecer.
He aquí una mujer agarrada
al hierro metafísico
que la mantiene colgada
de la nada
por miedo a caer a un fondo
impreciso,
severo y
desconocido.
He aquí una mujer
que cierra los ojos,
abre sus manos,
confía en su corazón
y salta al abismo.
*
Imagen de autor/a desconocido/a

Mantra fascista

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Que se quede en su país,
dice la señora gorda
con plantillas especiales
en los pies
para aguantar los tacones.
Que no se juegue la vida,
dice la universitaria
que vive a costa de papi
sacudiendo las Adidas
porque una piedra (maldita)
le hace daño en los talones.
Que respete las fronteras,
dice el tipo de bigote
apurando el carajillo
y rascándose el tobillo,
la barriga y los cojones.
Que se vayan a su tierra
y no nos manchen la nuestra
de sangre, babas y sal.
Que no nos toquen el pan.
Que se pierdan
Que se mueran.
Que se pudran.
Que se ahoguen.