Canción de cuna

abra

Buscaremos un lugar donde abrazarnos,
al fondo de los pasillos, más allá de los abismos,
lejos de patrias y dioses,
en el umbral donde confluyen tu esencia y la mía,
lo buscaremos.
Buscaremos el rincón perfecto,
apartados del bullicio que emiten las botas en los desfiles,
los mítines y las encuestas,
lo buscaremos
y crearemos nuestro propio escudo de luz
y de estrellas.
Buscaremos el lugar perfecto, amor,
un oasis sin fronteras.
Nos fundiremos en un abrazo largo,
tú y yo y los otros, las niñas, los chicos,
los expatriados, las exaltadas, los no nacidos,
los apáticos, las dulces, los taciturnos, las viejas.
Y alrededor de un mismo fuego nacerá nuestra trinchera.

**Lienzo: “Abrazo”. Safet Zec.
Bosnia, nacido en 1943.

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Luna vieja (o esta noche sale el sol)

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Tengo la determinación inquieta de amar,
con luna llena o sin ella,
amar en las sombras y en los trenes,
amar queriendo, amar de noche,
amar de día y en las fiestas de guardar.
Voy a amar hasta en la sopa con mi latido rebelde,
en la escuela y en las calles,
amar mientras me maquillo, amar y regar las plantas.
Amar con amor armado,
amar sin guardar la ropa, a raudales, a zancadas,
en ninguna dirección.
Amar- armándo-me-Amar.
Esa es mi intención.

La buena pata (basada en un hecho irreal)

Buena pata
Qué buena pata la nuestra,
habernos querido tanto,
en tantos rincones y casas desiertas.
Qué buena pata leerte,
creerte y aceptar tu propuesta.
¿Cuántas horas de vuelo
habremos devorado juntos?
¿Cuántos metros separaban
nuestra espalda del colchón?
Dime, ¿cuán lejos hemos estado
de la mediocridad y
la mezquindad,
del amor de pacotilla
que infecta calles y tiendas,
escuelas, redes sociales,
bares y hemerotecas?
En tierra sin terremotos
ni tornados ni tormentas,
qué hermosa fue nuestra guerra.
qué lindo fue amarse en paz,
qué buena pata la nuestra.
*Lienzo: Gustavo Germain

Jo si tinc por

La imagen puede contener: cielo, noche, multitud y exterior

Hoy mi Barcelona grita: Jo no tinc por.
Doncs jo si tinc por.
Yo sí tengo miedo.
Y no voy a amedrentarme por ello.
Pero tengo miedo y puedo vivir con él.
No voy a dejar de viajar,
de pasear por las Ramblas,
de llevar a mi hija a conocer París.
Tengo miedo de ese rey
(el rey de tu vecina,
de quienes se consideran sus súbditos)
que en breve irá a Arabia Saudí
a hacerse fotos con los mismos que proporcionan
la materia prima a los fanáticos,
tengo miedo de vivir en un país
que es uno de los mayores exportadores de armas
y tengo miedo de una sociedad
que permite que les gobierne un puñado de enfermos.
Por lo demás, en ti y en mí,
que somos hijos de la misma Tierra,
en nosotros tengo total confianza.
Sólo les tengo miedo a ellos.

Cómo me gustaría que estuvieras aquí

Resultado de imagen de foto corazón real
Escúchame,
se te está escapando la vida mirando cada dos minutos el whatsapp.
Esperando que llegue el amor, que responda,
que diga.
que tome la iniciativa…
Anhelando que te mueva la piel dura, anclada,
que sea el primero o la primera…
Te pasas la vida analizando emoticonos.
Si el beso que te envió va solo o lleva corazón soplando,
o una carita con manos,
un fantasma o un mono.
Pobre de él o de ella si baja de categoría,
si ayer te enviaba corazones de colores y hoy no.
Tu percepción de su amor depende de una carita ridícula.
¿Lo ves? ¿Lo veo?
Mensajes que mienten, que no dicen lo que de verdad quieres decir.
Palabras subliminales, interpretaciones subjetivas.
Una intención aquí, una comprensión allá…
y no acabáis de entenderos.
Porque lo que el otro te quiere decir no es lo que te escribe.
Porque lo que tú estás entendiendo no existe.
Es como meter la mano dentro de tu mochila,
ésa que llevas puesta desde que naciste,
y revolverlo todo, todo lo tuyo, todo lo que te han impuesto,
todo lo que crees que eres.
Y desde ahí, desde toda esa mentira, esa máscara, esa mierda,
desde ese lugar intentar entender al otro
y a su estúpido e incoherente mensaje de whatsapp.
Cuando, simplemente, lo que quieres decirle
no necesita ningún adorno.
Cuando, francamente, lo único que quiero decirte es:
cómo me gustaría que estuvieras aquí.

Mi cielo

cielo
El cielo es una invención.
El cielo no existe.
El cielo es ver el infinito
en los ojos de la persona que amas
cuando acaricias su cuerpo despacio.
Perderla en el placer.
Eso es el cielo.
Quedarme a tu lado saboreándote sin hablar
cuando estamos frente al mar
y de reojo mirarnos
para ver si nos miramos.
El cielo es despertarse con ganas del otro
y ponerle las manos encima
como si fuera a fundirse mañana.
Como si pensara desaparecer.
Como si su existencia fuera tan efímera
como un gusanito de seda.
Beatificarte con besos y saliva y sudor,
no tener que pedir permiso para perderme allí dentro,
al fondo de tu existencia
donde cada vez me encuentro.
Donde soy más yo.
Más nosotros.
No tener miedo de hablar ni nombrar cosas bonitas.
No tener miedo a perder porque nada es nuestro.
Porque somos todo.
Eso es el cielo, mi Cielo.
Simplemente somos.

Innombrable (III)

payaso
No me he olvidado de ti
ni de tus ojos.
Y no lo puedo nombrar
porque eso es cosa de locas,
querer a un hombre
y ponerse los ojos de otro
un domingo cualquiera
como si fuera un vestido de flores.
Caminar por la acera con los ojos robados,
mirarse al espejo
y sentir tu mirada en el cuerpo.
Todo eso no puede nombrarse,
porque eso, disculpen,
es cosa de locos,
llevarse por dentro los ojos de otro.
***
Lienzo: Gustavo Germain.